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En virtud de que la 84a Sesión Legislativa ha dado inicio, el personal de la CLC quiere mostrar la visión de las prioridades de política pública. La semana pasada, hablamos de activismo en general; está semana exploraremos el problema del tráfico humano.

Mucha gente da por hecho que la 13a enmienda terminó con la esclavitud en América, pero todavía hay esclavos entre nosotros. El tráfico humano se define como el reclutar, albergar, transportar o procurar a una persona para que trabaje o provea servicios con fines de someterla a servidumbre involuntaria o forzarla a cometer actos sexuales con fines de lucro. Todos los días, hombres, mujeres y niños son forzados a trabajar o a proporcionar actos sexuales en contra de su voluntad. Esta esclavitud moderna se conoce como tráfico humano, y no requiere que la víctima sea transportada a otro estado o internacionalmente; simplemente se requiere el uso de la fuerza o extorsión para explotar a la persona a fin de obtener un beneficio monetario.

El traficar con personas es un gran negocio. De hecho, de acuerdo al Departamento de Servicios Públicos de Texas, es la empresa de crimen organizado con mayor crecimiento y la tercera empresa criminal en el mundo.

Las industrias agrícolas más grandes de Texas, miles de autopistas interestatales y la frontera con México hacen que este área sea muy vulnerable al tráfico humano. El año pasado, Texas fue el segundo entre todos los estados que recibió más llamadas del Centro de Recursos para el Tráfico Humano Nacional. La autopista interestatal 10 es una de las principales rutas usadas por los traficantes.

El tráfico sexual no es un problema meramente internacional; se estima que alrededor de 293.000 jóvenes americanos están actualmente en riesgo de convertirse en victimas de explotación sexual comercial.

Los estudios muestran que muchas víctimas del tráfico de sexo tienen antecedentes de abuso sexual, problemas de abuso de sustancias ilegales y desamparo.

Aunque el tráfico de sexo llama más la atención, el tráfico laboral también es un problema que se está extendiendo en los Estados Unidos, con más de 14 millones de personas atrapadas en trabajos forzados en las áreas agrícolas, de construcción, trabajo doméstico e industrias manufactureras, de acuerdo a la Organización Internacional del Trabajo.

Las víctimas de tráfico laboral son atraídas con la promesa de un trabajo bien pagado para ser forzadas a trabajar 12 horas al día por un pago mínimo, o sin pago alguno, con amenazas de violencia o deportación. El tráfico laboral recibe menos atención y es precisamente esta invisibilidad lo que ha permitido que crezca.

La Comisión de Vida Cristiana está comprometida a trabajar en colaboración con otras organizaciones, departamentos de policía y oficiales electos a fin de acabar con el tráfico humano en Texas. Nuestras prioridades en política pública están enfocadas a mejorar los servicios a las víctimas, expandir el acceso a entrenamiento para oficiales de la policía y otros que pudieran entrar en contacto con las victimas, y poner atención a la demanda de mano de obra forzada y prostitución. Aquellos que gozamos de libertad tenemos la responsabilidad de liberar a aquellos que todavía son esclavos, ya sea que estén espiritualmente o físicamente esclavizados (Isaías 61:1).

Si está interesado en aprender más sobre nuestro activismo en relación al tráfico humano, únasenos en el Capitolio el 12 de febrero para el Día de Activismo contra el Tráfico Humano.

Algunos de las propuestas de ley que se han presentado hasta ahora con respecto al tráfico humano son:

  • HB 188 por la Representante Senfronia Thompson. Esta propuesta reautoriza al Equipo de Trabajo para la Prevención del Tráfico Humano y añade el hacer recomendaciones para tratar con la demanda de mano de obra forzada y conducta sexual a sus responsabilidades. El grupo juega un papel importante en los esfuerzos de Texas por combatir el tráfico humano en los estados al emitir recomendaciones, desarrollar entrenamientos e identificar huecos en la provisión de recursos.
  • HB 416 por la Representante Debbie Riddle. Esta propuesta de ley requerirá que aquellos que trabajan en instalaciones donde se practican abortos reciban entrenamiento para reconocer a las víctimas de tráfico humano. Las víctimas de tráfico humano pueden ser forzadas a tener un aborto por sus captores, y este proyecto de ley asegurará que el personal esté capacitado para ayudar a estas mujeres.

Tráfico humano: La nueva forma de esclavitud

articlepicchildrenA pesar del hecho de que la esclavitud es ilegal en todos los países excepto Corea del Norte y Myanmar (Burma), aproximadamente 27 millones de personas son esclavizadas alrededor del mundo. Puesto en perspectiva, este número representa más del doble del número de africanos sacados de su patria durante la época entera del comercio transatlántico de eslavos.

Aunque los esclavos de hoy en día no son comprados y vendidos en subastas públicas y sus propietarios no pueden tener títulos de propiedad legal sobre ellos, este tecnicismo ofrece poco consuelo para las personas que están tan atrapadas, controladas, explotadas y brutalizadas como los esclavos descritos en los libros de historia de los Estados Unidos. De hecho, en algunas maneras los esclavos de hoy en día están en una situación peor que los esclavos de antes de la Guerra Civil. En los siglos XVIII y XIX, los esclavos constituían una inversión económica considerable. En 1850, un esclavo típico para trabajar en la agricultura en Alabama era vendido entre $1,000 a $1,800 –cantidad equivalente a entre $50,000 y $100,000 en moneda actual.

En contraste, esclavos que trabajan para pagar su deuda en la India hoy en día son contratados con pequeños (menos de $50 dólares) préstamos agiotistas que generan enormes ganancias anuales para los esclavistas. En palabras de Kevin Bales, los esclavos de hoy en día son “gente desechable”. Cuando se enferman, sufren lesiones o son incapacitados, son literalmente desechados como si fueran basura y reemplazados con un número ilimitado de nuevos cautivos. En términos contemporáneos, la esclavitud puede ser definida como la retención de gente en contra de su voluntad con el propósito de explotar su trabajo. Los esclavos de hoy en día no se mantienen cautivos por el poder de la ley, sino por el crudo ejercicio del poder y la violencia.